Día Mundial de la Salud Mental para el año 2002 Patrocinadores

Introducción

“Para ver ciertos aspectos del futuro no necesitamos cálculos de supercomputadoras. Mucho de lo que augura el milenio se puede avizorar en la forma en que tratamos a los niños en la actualidad. El mundo del mañana se verá influenciado por la ciencia y la tecnología, pero, más que nada, ya se está forjando en los cuerpos y en las mentes de nuestros niños.” Kofi Annan, Secretario General de la Organización de Naciones Unidas

Los niños son nuestro recurso futuro más importante. No obstante, con la violencia y los traumas de otros tipos que los afectan, su vida, su salud, su felicidad y su eventual capacidad de funcionar de manera productiva como adultos se encuentran en grave riesgo. Lamentablemente, la violencia y el trauma entre los niños extienden cada vez más su imperio en el mundo. Como resultado, la vida de los jóvenes puede ser peligrosa e impredecible, por no hablar de su capacidad de manejar la situación física, mental y emocionalmente.

Más específicamente, ¿qué son la violencia y el trauma? La Organización Mundial de la Salud (OMS) define “violencia” como:

“La aplicación intencional de la fuerza o la superioridad física, amenazada o real, contra uno mismo, otra persona o un grupo, que resulta (o tiene grandes probabilidades de resultar) en lesiones, muerte, daño psicológico, falta de desarrollo o privaciones. La violencia es causada por muchos factores a los niveles individual, interpersonal, familiar, comunitario y social.” (OMS Consulta Mundial sobre la Violencia y la Salud)

Según el Instituto Nacional (de los EE.UU.) de Salud Mental (en inglés, NIMH), “trauma” tiene tanto una definición médica como psiquiátrica. A nivel médico, el trauma se refiere a una lesión o herida corporal grave, o al estado de shock. El trauma psiquiátrico, o daño emocional, es esencialmente una respuesta normal a un acontecimiento extremo. Entraña la creación de memorias emocionales sobre el evento que se acumulan en niveles profundos del cerebro. Los expertos opinan que, por lo general, cuanto más directa es la exposición al evento traumático, más alto es el riesgo de daño emocional. No obstante, la exposición secundaria a la violencia también puede ser traumática.

El trauma y la violencia adoptan muchas formas que destruyen el sentido de seguridad en los niños. Según Esther Giller, presidenta y directora del Instituto Sidran, las experiencias traumáticas se pueden dividir en diferentes categorías: “eventos singulares o repetidos” y “naturales o creados”. Los eventos singulares ocurren una sola vez, como los desastres naturales y la violencia delictiva. Con todo el trauma que estos representan, son las experiencias prolongadas y repetidas las que tienden a producir problemas mentales más graves.

¿Cuánto se extiende el problema del trauma y la violencia infantiles? Las estadísticas son alarmantes:

Similar Posts